¿Existe la legión holk?
Enero 20, 2017
Cristina Fortuny
A la fecha, pueden encontrar varias páginas con ese nombre y probablemente el grupo que se menciona en las redes sociales ya fue cerrado por la policia cibernética. Creo que lo importante que deben saber es que esos foros que se dedican a promover la violencia existen, al igual que muchos otros con temas delictivos como: apología del terrorismo, racismo, tráfico de drogas y pornografía infantil.

También existen foros con contenidos que, aunque no son delictivos, se consideran perjudiciales. En este grupo se encuentran páginas estilo Pro Mia y Pro Ana, que promueven la bulimia y la anorexia respectivamente, como estilo de vida. También están las páginas Pro Si (SI, por las siglas en inglés de Self Injury), donde se encuentran personas que practican la autolesión o el cutting para el manejo de sus emociones. Existen más de 40 mil páginas web de pornografía común, cargadas con altos contenidos de violencia y distorsión de lo que es una relación sexual.

¿Dónde se pueden conseguir este tipo de contenidos, foros o grupos?

Prácticamente en cualquier red social. No es algo que ocurra exclusivamente en Facebook. Pueden estar en Youtube, Twitter, Tumblr, Kik, Instagram, entre otros. Existen inclusive, grupos de WhatsApp que se dedican a subir y compartir este tipo de contenidos.
Blogspot o Livejournal, son algunas de las páginas que a veces también se utilizan para estos fines.

¿Y por qué están permitidas?

Las redes sociales son plataformas para que los usuarios compartan información. Los creadores de esos contenidos somos los usuarios. Es humanamente imposible que las plataformas puedan monitorear el 100% de los contenidos que subimos. Para que tengan una idea, en Youtube se suben 300 horas de video por minuto (Fuente: Google). En Facebook se suben 300 millones de fotos al día (Fuente: Gizmodo), cada minuto recibe 510.000 comentarios y 293.000 cambios de status (Fuente: The Social Skinny).
Compañías como Google o Facebook, se comprometen a revisar cada uno de los contenidos que los usuarios reportemos; así que queda de nuestra parte asumir esta tarea. Por otro lado, hay redes sociales como Snapchat, Ask.fm ó chats dentro de algunos videojuegos, que claramente te especifican que ellos no están allí para monitorear lo que nos decimos o decidimos compartir.

¿Cómo puedo saber si mi hijo o hija participa en alguno de estos grupos?

1.- La comunicación es la base fundamental. Esto se logra siendo empáticos, teniendo un acercamiento honesto y sincero hacia los temas digitales. Mostrando interés, no desde el juicio o la crítica, si no de querer apoyarlos y orientarlos a tener experiencias más sanas y positivas.
2.- Supervisando, en su presencia, sus dispositivos electrónicos y actividades en sitios digitales. Supervisar no significa espiar ni violar su privacidad. Significa decir: "Hijo, te quiero, me importas y es parte de mi responsabilidad, guiarte también en este espacio de tu vida, que es el mundo digital. Lo voy a hacer con el mayor respeto y la dignidad que te mereces".
3.- Si identificas comentarios o #hashtags que no entiendes o son alusivos a los temas mencionados arriba como por ejemplo: #selfhate #thinspiration #fearfood; es importante que investigues en internet o con algún experto, con qué tema están relacionados.

Niños y jóvenes con carencias afectivas, que atraviesen momentos difíciles o tengan dificultades emocionales, son propensos a buscar satisfacer ese tipo de necesidades en el internet. Por eso la importancia de tomarnos el tiempo para saber cómo están, qué sienten, cuáles son sus preocupaciones y hacerlos sentir que estamos presentes. Cuando no sabemos o tenemos dudas sobre el estado emocional de nuestros hijos, podemos acudir a un psicólogo especializado.

Este es el lado oscuro del mundo digital, pero no significa que es lo único que existe. También hay infinidad de páginas y grupos dentro de redes sociales donde se comparten contenidos positivos y constructivos.

Saber que estos sitos existen, aunque nos genere miedo y preocupación, nos permite dimensionar riesgos y tomar acciones preventivas. No se trata de aislarlos del mundo digital, lo cual por cierto es prácticamente imposible, si no de acompañarlos de una manera asertiva, para que generen experiencias positivas con una herramienta tan maravillosa como lo es el internet.

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