El Mejor Filtro del Mundo
Marzo 7, 2016
Cristina Fortuny
Es una condición natural de todos los padres el proteger a nuestros hijos. Esto también aplica al mundo digital. ¿Quién no quisiera poder contar con una herramienta que te permitiese: filtrar perfectamente contenidos inadecuados, perjudiciales, delictivos y peligrosos; impedir el envío o recepción de sexts; bloquear el contacto de personas extrañas o desconocidas; controlar los tiempos y momentos de uso de Internet y dispositivos electrónicos; alertar sobre conversaciones de riesgo; reportar conductas inapropiadas en las redes sociales? (por mencionar algunas).

Los filtros de contenido han avanzado muchísimo, sin embargo no van al ritmo ni tienen la cobertura que los padres necesitamos. Muchos son muy buenos para algunas cosas que se mencionan arriba pero no son perfectos o tan perfectos como quisiéramos.
Por muy bueno que sea un filtro, si un niño o un adolescente quiere involucrarse en una situación de riesgo, no hay tecnología que pueda detenerlo. Muchos de los problemas que surgen en Internet, tienen que ver más con las personas que con la tecnología. Por eso aquí les menciono los valores y habilidades socioemocionales que considero más importantes a desarrollar en ciudadanos digitales responsables:

Responsabilidad: si un niño puede ser responsable de una tableta o un Smartphone, también debe serlo por las situaciones que se generan por el uso que les den (siempre y cuando hayan sido propiamente informados y educados por sus padres y maestros). La responsabilidad es un valor que se desarrolla. Tiene que ver con cumplir con compromisos y asumir consecuencias de las acciones y decisiones que se han tomado. Un niño que recuerda traer las libretas, libros y materiales que necesita para sus tareas, asume las consecuencias de haberlos olvidado, cumple con los límites y las normas de sus padres y escuela, estará mejor preparado para afrontar las libertades del mundo digital.

Autoestima: un niño que se valora, acepta y se quiere a sí mismo por lo que es, enfrenta con más fuerza las presiones sociales para pertenecer a un grupo. Cuando sus amigos le pidan una foto sexy o sexualmente explícita, sentirá que no tiene nada que demostrarle a nadie. No sentirá la necesidad de involucrarse en aplicaciones anónimas más allá de la mera curiosidad.

Empatía: la capacidad de saber ponerse en los zapatos del otro, de generar conexiones verdaderas que lo hagan reconocer lo que el otro es capaz de sentir por algo que escribiste en un chat o un post de una red social. Tener la conciencia del daño que puedes generar por reenviar una foto o un video. Mientras más niños y adultos tengan esta habilidad, los ciberacosos de cualquier naturaleza tenderán a disminuir.

Tolerancia a la frustración: las nuevas tecnologías han desarrollado la percepción de que todo es rápidamente accesible, incluso las personas. Hay situaciones en la vida que no se dan, o que no suceden como esperamos. Hay que prepararlos para afrontar esas situaciones. Retardar gratificaciones, no darles todo lo que nos piden, permitirles experimentar dificultades y enseñarlos a resolver problemas por ellos mismos, ayudan a formar personalidades más fuertes.

Estos valores conjuntamente con: información relevante sobre el funcionamiento de las aplicaciones, normas / reglas de uso (por ejemplo: contratos), controles parentales en los dispositivos y filtros de contenido; conforman el mejor “paquete de protección” que les puedes dar a tus hijos.
Nada por sí sólo es garantía, así que el objetivo final es educar personas íntegras a quienes en su correcto momento de madurez puedas decirle: “Hijo, el mejor filtro eres tu”

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